Una idea feliz llamada tortillita de camarones

De una idea feliz y fruto de la necesidad nació la idea de abrir una fábrica artesanal para la elaboración de tortillitas de camarones.

El ‘culpable’ de este hito fue el puertorrealeño Manuel Ruiz Rosano, quien mientras ejercía como gerente de una empresa auxiliar de Astilleros Españoles, le explotó la reconversión naval en el bolsillo y tuvo que tomar decisiones y cambios de rumbos para continuar con su vida negocial.

Al tiempo, una vez instalado en la Hostelería y arropado por su familia, triunfaban, entre otros platos, las tortillitas de camarones de su Bar, La Perdiz, en la calle de la Cruz Verde de Puerto Real. Tras ese establecimiento llegó el Fogón del Molinero, donde luego se instalaría el Guanche, también en Puerto Real.

Y en un momento dado, casi muriendo de éxito, ya que en horas punta no se daba abasto con el servicio de tortillitas, se les ocurrió la crujiente y sabrosa idea de congelarlas para luego poder darles un toque final en sartén para terminar de freirlas antes de servirlas.

Y de ahí a que naciese la idea de elaborarlas de un modo industrial solo hubo un par de acertadas decisiones. Primero, elaboraban las tortillitas en una venta del hermano de Manuel situada en el Río San Pedro, luego se trasladaron a una nave industrial del Polígono Industrial El Trocadero de Puerto Real para hacer tortillitas de camarones.

Hoy en día, esas tortillitas nacidas de la necesidad y como resultado del éxito entre el público de los establecimientos que en su día regentó Manuel Ruiz, son el plato estrella de la marca Molinero AVA, al que se le han ido sumando con el tiempo otras exquisitas referencias como las pavías de bacalao o de merluza, el bacalao dorado, las tortillas de bacalao o de gambas, las croquetas de rabo de toro o las de choco en su tinta y otras disponibles en el catálogo de la empresa en su web http://www.molineroava.com

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