Pescaíto frito por Navidad

Llegan las fiestas navideñas y con ellas, muchísimos eventos de ineludible asistencia y obligado cumplimiento.

A las comidas de empresas, de compañeros, amigos o familiares, incluidos los cuñados, se suman las ‘grandes’ de la Navidad, que son dos en el más leve de los casos, y cuatro por lo general.

A una cena de Nochebuena pantagruélica le sigue una voraz y nada frugal comida de Navidad, ya con las caras de los comensales algo más redondeadas respecto a dos semanas atrás; a la última cena del año, llena de manjares, uvas, brindis, campanadas y buenos deseos, le sigue otro almuerzo de primero de año, con más platos que la Fábrica de La Cartuja.

Y aún sin contar las semanas posteriores a Nochebuena y Nochevieja, cargadas de tentempiés, aperitivos, almuerzos y avituallamientos de las llamadas ‘sobras’, hemos cogido cientos o miles de gramos que tendremos el propósito de ir soltando a partir del roscón de Reyes, a pesar de llevar el polvorón por bandera.

Propongo, nobleza obliga, que a los habituales jamones y embutidos selectos, patés con ínfulas de foie, quesos en tablas, mariscos variados y hasta bien cocidos en algunos casos, se llenen las mesas de pescaíto frito, que es comida exquisita y recreo y deleite que fortalece y da vigor al espíritu.

Desde Molinero AVA os deseamos unas felices fiestas cargadas de tortillitas de camarones, croquetas de choco en su tinta o de pescado y marisco, pavías de merluza o de bacalao, albóndigas de choco, tortillas de gambas, boquerones empanados al limón, ortiguillas fritas o taquitos de adobo. Amén

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