Aquellos chiringuitos maravillosos

Cuanto más voy a la playa, más echo de menos mi niñez. Y eso que precisamente ahora solamente piso la arena para pasear a buenas horas, mareas propicias y momentos de escasa afluencia de gritones bañistas.

Debe ser que aunque no todo tiempo pasado fue mejor, sí todo tiempo pasado fue anterior (Les Luthiers, dixit) y el paraíso de otras calendas sin preocupaciones y de muchas risas bombardean la memoria de quien se preocupa y no anda sobrado de tiempo libre ni alegres momentos a borbotones.

Pisar la playa era encontrarse con el olor a aceite de coco, Nivea y Aftersun; oír a los mariscadores de La Isla pregonar “camarones, cangrejos, bocas…”; jugar sin zonas delimitadas y estar atentos a la megafonía a ver cuántos niños se habían perdido o encontrado.

Pisar la playa era admirar a los socorristas de la Cruz Roja; saludar respetuosamente a los guardias y responder de usted a los mayores.

Pisar la playa era compartir toalla y esperar que alguna avioneta pariese balones hinchables o paracaidistas; era secarse a lo justo antes del siguiente chapuzón y dar coba hasta conseguir un Drácula o un Popeye.

Y sobre todo, pisar la playa era aguardar la hora de llegar al chiringuito para tomar algo.

Esos establecimientos ya extintos eran mágicos, únicos e irrepetibles. Más parecidos a unos chozos y diferentes unos de otros, variantes en color, estructura y tamaños, guardaban olores propios y leyendas urbanas. Y sobre todo, se comía bien, barato y de verdad.

Las mesas ancladas en la arena, los camareros vociferantes de camisas blancas a primera hora y los cocineros que asomaban por un ventanuco para gritar “ya sale la paella”, han dado paso a unos formidables edificios uniformados por normativas, camareras de cola alta con tabletas para las comandas y mandiles de tejido denim que corretean entre mesas de puntillas como bailarinas de Bolshoi litoral.

Y ya no hay un sitio decente donde comerse unas tortillitas de camarones como Dios manda a menos que la gerencia de estos antros de diseño hayan hecho acopio de productos de Molinero AVA.

 

 

 

 

 

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