Acopio de tortillitas de camarones

Si hace un tiempo nos creíamos vencedores en la batalla contra el maldito virus, hoy parece que queda lucha para rato. Las malas cifras de contagios y hospitalizaciones crecientes y a punto de repetir recientes errores, los hay que dan un paso adelante, se ponen en lo peor y rezan para que la más eficaz de las vacunas llegue pronto y se reparta más que la pedrea de Navidad.

Echando un vistazo al mapa con piel de toro y a la proliferación de puntos rojos de confinamientos más o menos reales, los visionarios vuelven a hacer de las suyas y pregonan con el ejemplo de la anticipación a la hora de hacerse con productos que presumiblemente vuelvan a escasear debido al exceso de demanda.

De esta manera, los hay que lucen en el supermercado un carro o dos llenos a más no poder de papel higiénico suficiente como para que el perrito labrador de Scottex pudiera dar dos vueltas a Cádiz y empapelar a su paso sus dos puentes de entrada y rematarlos con un lazo triple para dejarlo listo para regalo.

Otros optan por la audacia enmascarada y compran compulsivamente mascarillas online y offline. Las piden quirúrgicas en paquetes de quinientas unidades; de tela y con estampación del escudo del Cádiz CF para los mellizos futboleros; textiles lavables y con filtro de quita y pon e incluso FFP2 para ver si la niña capta la indirecta y termina de una vez sus estudios de Formación Profesional.

La secta de los Pilatos, por su parte, no disimulan su ansia convertida en frenesí y no dudan en pedir prestados landrovers y rancheras para llenarlos de geles hidroalcohólicos y alcoholes en todo formato y condición. Alguno hasta se ha dirigido a los jefes de producción de los laboratorios para que empleen formatos más adecuados para los grandes consumidores de sus productos y reclaman bombonas como las de butano o barriles como los de cerveza para sus unguentos lavamanos.

En menor medida hay quien va comprando en días alternos pantallas, guantes, cinta americana o gafas de pintor. Mucho EPI y poco Blas, en fin.

Por último, ya se ha visto a ciertos ejemplares de gourmands comprando un segundo o tercer arcón congelador para llenarlo de los mejores productos para los necesarios homenajes en casa en tiempos de confinamientos o restricciones hosteleras. Ni que decir tiene que este espécimen distinguido en sus ademanes y fino de paladar, tras sellar la garantía de su recién adquirido electrodoméstico para almacenamiento de alimentos, pone sin dudar la quinta marcha en dirección a su tienda de congelados de cabecera para cargar sin dilación el maletero de su coche con tortillitas de camarones, pavías de merluza, croquetas de choco en su tinta y bacalao dorado como para aguantar seis asedios de Napoleón con el grito de ¡Viva Molinero AVA! que sustituye para tan especial ocasión al usual ¡Viva la Pepa!

La salsa se baila (y se rebaña) en el plato

Hay alternativas deliciosas para, si bien no mejorar un plato inmejorable, sí para poder aportar a dicho alimento matices diferentes a demanda del comensal bocado a bocado. Para ello están las salsas, tantas y con tan prolijas variantes que bien podría hablarse de un recetario completo por cocinero y un gusto diferente para cada salsa por paladar y día del año.

De esa mezcla de varios ingredientes que se elabora para aderezar o condimentar la comida y que hace que se unte, una, case o recoja del plato para comerlos junto a uno o más ingredientes principales hablaremos en esta entrada al blog. 

Mojar, salsear, napar, condimentar, aliñar o adobar son verbos que se unen según en qué ocasiones con salsas, adobos, caldos, cremas, fondos, mojes, untos, condimentos, aderezos o vinagretas con la finalidad última de rebañar la vajilla hasta dejarla libre de todo rastro de alimento.

Hay muchas salsas básicas y conocidas que acompañan platos hasta el punto de convertirse en cónyuges gastronómicos unidos hasta el día del juicio final de las papilas gustativas, como puedan ser a modo de ejemplo el pollo con barbacoa, las patatas bravas, el conejo con alioli, el bacalao con tomate, las gambas con mayonesa, los calçots con romesco, los espaguetis carbonara o unas hamburguesas con ketchup.

Puestos a elegir y dado que cada quien es comandante en jefe de todo lo que acaba en su paladar, y habida cuenta del exquisito y variado catálogo de la empresa Molinero AVA (www.molineroava.com) , nos decantamos por un puñado de salsas para acompañar los platos del modo que sigue:

  • Pavías de Merluza o de bacalao: Mayonesa o alioli.
  • Albóndigas de choco o Croquetas de choco en su tinta: Más tinta de cefalópodo, alioli o mayonesa.
  • Bacalao Dorado: Mayonesa o salsa de tomate casera.
  • Croquetas de rabo de toro: salsa brava o salsa de tomate.
  • Albóndigas de bacalao: salsa de pimientos del piquillo.
  • Bolitas de chorizo: salsa de tomate.

La eterna discusión de si acompañar con pan o picos todo lo anteriormente expuesto se dirimirá en venideras ocasiones coincidentes con sus respectivas entradas al blog, aunque sea justo adelantar que nunca es tiempo perdido cuando de rebañar se habla.

 

Fuentes:

Diccionario de la RAE: http://www.rae.es

Revista Hola: https://bit.ly/2Bu8GYU

The Gourmet Journal: https://bit.ly/31z02E5

Ese ‘superalimento’ llamado bacalao

El bacalao (gadus morhua) es un pescado blanco de mares fríos del Norte y el miembro de la familia gadidae más común, siendo un depredador voraz que se alimenta de zooplancton, moluscos, crustáceos y de otros peces como arenques y anguilas.

Dicen que los primeros en secar el bacalao fueron los vikingos de Noruega, cuando los desterrados Thorwald y su conflictivo hijo, Erik el Rojo, decidieron viajar a Islandia, Groenlandia y Canadá, allá por el siglo X. El bacalao en salazón consiste en practicarle la desecación mediante sal (salazón) al pez. Esto hace que se pueda conservar en un lugar seco durante varios meses y ser transportado adonde se desee, de ahí que existan antiquísimas recetas de este producto en zonas alejadísimas del mar. 

Pero su apogeo arrancaba en el momento en el que la Iglesia medieval imponía días de ayuno en los que se prohibía mantener relaciones sexuales y comer carne. Tras los viernes de ayuno llegó la abstinencia en Cuaresma y otros días más sin carne que elevó al bacalao a los altares culinarios del mundo cristiano al ser un alimento de calidad y barato.

Como receta emblemática de este ‘rey del mar’ será bueno destacar la del pil pil por su popularidad y tradición en la gastronomía vasca, y se basa en la salsa obtenida tras la emulsión del aceite de oliva con el jugo desprendido a base de calor y meneo del bacalao y añadiéndole ajo y guindillas.

Docenas de recetas pueden encontrarse en manuales de cocina y enciclopedias gastronómicas, y cientos si sumamos a éstas las variaciones sobre las recetas originales que existen. Como muestra, puede señalarse que muy conocidas son la preparaciones del bacalao a la vizcaína, con tomate, en empanada, al ajoarriero, en brandada, como buñuelos, como alma y relleno de unos deliciosos pimientos del piquillo o con arroces, patatas o ensaladas variadas.

Del inmenso recetario que mana de la calidad y versatilidad del producto estrella de los peces gadidae, la empresa familiar gaditana de alimentación Molinero AVA (molineroava.com), incluye en su catálogo de productos albóndigas, tortillitas, pavías y bacalao dorado, recetas de las que ya daremos cuenta y mejor provecho en otras entradas a este blog de chuparse los dedos.

Fuentes:

Web Hostelería Salamanca (https://www.hosteleriasalamanca.es/)

Recetas de Rechupete (https://www.recetasderechupete.com/)

Blog Guía de Pescado (guiadepescado.com) 

La receta del bacalao dorado

El bacalao dorado o bacalhau à Brás es una receta típica de Portugal, por no decir la receta lusa por excelencia,  también conocida como Bacalhau à Braz, con la letra zeta al final, debido a que el invento de esta receta se le atribuye al ‘Senhor Braz’, tabernero que regentaba un local en el monumental y pintoresco Barrio Alto de la Lisboa.

El nombre de Bacalao Dorado procede del color amarillo intenso que proporcionan el huevo y la patata frita y como anécdota futbolística cabe señalar que la Wikipedia afirma que es el plato favorito del astro del Real Madrid Cristiano Ronaldo.

La receta

Dicen los historiadores gastronómicos lisboetas que su receta en origen se realizaba con leche y sin patatas, pero de todos es conocido que el tubérculo ha de estar presente siempre en esta receta. La empresa Molinero AVA es fiel a la tradición y prepara este luso plato a base de bacalao, cebolla, patata frita, aceite vegetal, sal, ajo y especias, y solo a falta de que el consumidor final casque unos huevos para rematar la comida con mimo y suave meneo.

Variantes sobre el tipo

En Elvas, localidad de Alentejo (parte sur de Portugal que limita con el Algarve) no es lo mismo el bacalao à Brás que el bacalao dorado, pues la añadidura de perejil y aceitunas negras diferencian a uno de otro. De hecho, hay puristas que diferencian el bacalao dorado (patatas, bacalao, huevo y pimienta) del á Bráz (cebolla, ajo, bacalao, huevos, perejil, aceite y patatas). Incluso los hay que llegan  a la guerra dialéctica por la denominación de esta gloriosa preparación basada en el bacalao en función de los ingredientes.

Conclusión

Sucede como con todos los platos con un gran arraigo y mayor historia que los modos de elaboración, los tiempos de cocción, las texturas e incluso los ingredientes, varían por zonas geográficas, modas, tiempos o gastrónomos o cocineros influyentes. Así, la empresa gaditana Molinero AVA (http://molineroava.com/Bacalao_Dorado.html) se basa en la más purista de las recetas para la elaboración de su plato, pero el libro de los gustos está y siempre estará en blanco, que no dorado como el delicioso plato de origen portugués.


Fuentes:
Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Bacalhau_à_Brás)
Blog de Koketo (https://koketo.es/bacalao-a-bras)
El Comidista (https://bit.ly/2sVUgMY)